¿Qué es un pagaré y cómo funciona?

Desde la edad media, el pagaré ha sido un aval sólido que garantiza la devolución de un préstamo contraído. El auge comercial de aquel período permitió que este mecanismo fuera el más adecuado para el intercambio de productos, sin utilizar dinero metálico.

En la actualidad, es una fórmula de pago debidamente regulada tanto por el Código de Comercio como por la Ley Cambiaria y del Cheque.

¿Qué significa pagaré (definición) y para qué sirve?

En vista de la solidez jurídica que tiene, conviene que sepas todo sobre este instrumento financiero. Como ya te imaginarás, el término “pagaré” ya nos da pistas sobre su mecánica, pero te lo explicamos a continuación:

La definición de pagaré más sencilla es esta: Un pagaré es el título que emite un deudor a favor de un beneficiario para garantizar el pago de una suma de dinero en un plazo determinado.

Es decir, se trata de un documento privado que permite al tenedor (el que lo cobra) exigir, según los términos estipulados, el cumplimiento del pago previsto. Como ya te hemos dicho, los requisitos legales que rigen los pagarés se encuentran claramente señalados en las regulaciones y normativas legales aplicables.

👉 Antes de entrar más en materia, quizás te interese saber que existen diferentes tipos de pagarés:

Ejemplo de pagaré y modelo para rellenar

A la hora de realizar un pagaré, siempre intervienen dos personas:

  • Emisor: Persona que asume el compromiso de pagar el importe determinado.
  • Beneficiario: Persona a la que se paga el importe establecido en el título de crédito.

En algunos casos, interviene una tercera persona: el avalista. Esta figura es el sujeto que garantiza el pago del compromiso. Si bien la mayoría de estos instrumentos no requieren esta figura, sigue siendo un compromiso formal de pago entre las partes, una responsabilidad que incluye las condiciones en cuanto a dinero y plazo de devolución.

A continuación te mostramos un modelo de pagaré para rellenar:

ejemplo pagaré

Como ves, existe una serie de especificaciones que deben cumplir los pagarés para ser considerados legalmente emitidos:

  1. La expresión “pagaré”: otras palabras similares como “páguese” o “pagará” no se consideran válidas.
  2. Fecha y lugar de expedición del pagaré: si no tiene esta información, es nulo.
  3. Identificación del tomador o beneficiario: persona física o jurídica.
  4. Importe exacto en euros: tanto en números como en letras.
  5. Fecha de vencimiento y lugar: alterar la fecha de vencimiento implica nulidad del documento.
  6. Identificación y firma del deudor: firma manuscrita y original, con sello o razón social indicada.

Por supuesto, el pago establecido al emitir el documento debe hacerse mediante dinero de curso legal. En España, como es lógico, el intercambio de títulos de pagarés se realiza en euros, la moneda habitual de pago.

Características de un pagaré en términos de contabilidad

Con el tiempo, su regulación ha ido mejorando, ya que un principio este instrumento de pago no contaba con un respaldo jurídico. A día de hoy, los pagarés presentan estas especificaciones:

1. Autonomía de un pagaré

El instrumento puede ser transmisible, esto es, cambiar de beneficiario. De esta forma, el nuevo tomador se convierte en propietario del título, adquiriendo con ello el derecho al cobro. En este caso, el deudor queda al margen de todo derecho de endoso o aprobación por su parte.

Para ilustrarlo: María emite un pagaré a nombre de Pedro, pero Pedro transfiere o endosa ese derecho a Antonio. Antonio, el nuevo tenedor del documento, adquiere el derecho de cobro sin que María esté al tanto y sin conocer “los arreglos” que ha hecho con Pedro.

2. Literalidad de un pagaré

El pago exigido se limita a lo estipulado en el título de crédito. El mismo se debe pagar en el plazo pactado y según el importe que conste en el documento.

Lo que ocurra después de la emisión, por ejemplo, tratos, “arreglos” o prórrogas, queda sin efecto siempre y cuando no se hayan acordado con anterioridad.

3. Abstracción de un pagaré

El título de crédito persiste y su pago es exigible indistintamente de las causas que le dieron origen. Es un documento privado que consta como una obligación desde su emisión hasta el final del compromiso. Por tanto, no se considera un documento accesorio que emane de otro acto jurídico.

En otras palabras, siempre lo puedes cobrar a menos que sea devuelto o, en su defecto, eliminado al terminar el trato. De no ocurrir esto, el deudor lo tiene difícil ante una posible demanda mercantil.

4. Traslación o circulación de un pagaré

Este derecho permite que este documento cambie de beneficiario circulando de forma libre. Si bien el propietario del documento cambia con el tiempo, quien puede exigir el pago es el último poseedor, aunque el emisor desconozca al acreedor.

5. Incorporación de un pagaré

Para reclamar y ejercer las obligaciones y derechos asociados a este instrumento, el mismo tiene que existir y presentarse en forma física.

Ventajas y desventajas de los pagarés

La mayoría de los expertos coinciden en que estos créditos ofrecen una serie de ventajas que valen la pena. Aunque, como cualquier instrumento financiero, también tienen algunos riesgos o desventajas:

Pros
  • Son jurídicamente vinculantes, por lo que pueden ser reclamados por la vía legal en caso de impago.
  • Son flexibles ya que se pueden negociar o endosar fácilmente.
  • Permiten obtener liquidez inmediata si optas por hacer un descuento de pagarés.
  • Para el emisor, es una forma de financiación más barata que la que se puede obtener a través de los bancos.
  • Se gana independencia de los bancos, lo que es bueno para las empresas.
Contras
  • El beneficiario tiene que esperar hasta la fecha de vencimiento a menos que haga un descuento.
  • El beneficiario debe estar alerta para acudir al lugar y fecha indicados con el documento original.
  • Incluso con buenos clientes, siempre existe riesgo de impago, lo que conlleva perder tiempo en buscar una solución por la vía legal.

Salvo estas excepciones, el pagaré se considera uno de los instrumentos de cobro más seguro. Por ello muchas empresas y particulares los utilizan con frecuencia en sus operaciones comerciales.

Ahora bien, siempre es recomendable asesorarse con un abogado antes de realizar cualquier negociación al respecto.